domingo, 17 de marzo de 2013

Filosofía ¿opinión o conocimiento?

Publicado en Impresiones Vivas 16 de marzo de 2013
Filosofía ¿opinión o conocimiento?
La adscripción de este escrito a la categoría de Pensamientos “en filosofía” marca lo suyo. De entrada, implica que existen pensamientos “no en filosofía” o lo que, por otra parte, resulta obvio, que no todos los pensamientos son filosofía. Del mismo modo, siendo el pensamiento el precedente necesario de toda opinión, deducimos que existen opiniones “en filosofía”, pero que “no todas” las opiniones son filosofía. No aseguramos que lo que sigue sea filosofía (esto se lo dejamos al lector), pero, lo que es seguro, es que se trata de una opinión: la del autor.


Para desarrollar nuestra argumentación, además de los conceptos"opinión",  “filosofía” y “ciencia”, vamos a manejar tres más: “teoría”, “conocimiento” y “cultura”. Aclaremos de entrada el significado y relación entre ellos. En primer lugar, ¿qué es unateoría? Las distintas acepciones del diccionario RAE nos hablan de “conocimiento especulativo” o “hipótesis”, a lo que se le puede añadir “no demostrada en la práctica”.Karl R. Popper le dedica mucha atención al tema, adoptando frecuentemente el vocablo “hipótesis”, diferenciando entre teorías científicas” o “acientíficas” según sean o norefutables mediante verificación objetiva (resaltamos su frase “lo que no se deja contradecir no dice nada o dice muy poco”). Resulta también apropiado apuntar su preferencia por emplear el término “confirmación” (en forma siempre provisional, porque toda teoría es insegura) antes que “verificación” o “demostración”, así como calificar a las teorías acientíficas (no refutables objetivamente) de ideologías, posiciones y terminología que suscribimos plenamente y que adoptaremos a partir de ahora.

Continuaremos estableciendo la diferenciación entre conocimiento (conjunto deteorías –leyes– confirmadas y con resultados predecibles) y cultura (categoría de orden superior que engloba el conocimiento con la ciencia teórica no confirmada, las distintas escuelas filosóficas, la historia de la filosofía y de la ciencia, creencias, religiones, mitos, disciplinas humanísticas, arte, literatura, etc., etc., sin olvidar laexperiencia adquirida). Digamos también –fuera de tema– que consideramos lasabiduría un grado superlativo de cultura. Reconocemos que esta clasificación sólo se sostiene desde un enfoque utilitarista (no tiene sentido –no es útil– asignar la categoría deconocimiento a lo que no ha sido confirmado) y resulta un tanto simplista, pero resulta conveniente en el ámbito de este artículo: la contraposición entre opinión (filosofía yciencia teórica) y conocimiento (leyes confirmadas y ciencia práctica, incluyendo latecnología). Ya tenemos una primera conclusión: “filosofar es opinar, no conocer”o, si se prefiere, “filosofía es opinión, no conocimiento”. Y antes de que arrecien las críticas, adelantaré que la ciencia (así, en abstracto), tampoco.

Siguiendo con la tónica reduccionista del artículo, definiremos la filosofía como la disciplina que, cuestionándose la realidad –entendida como “existencia aparente”–, produce teorías (para algunos, especulaciones) de todo pelaje y condición, mientras que la ciencia produce específicamente teorías refutables. Como consecuencia de estas definiciones, podríamos calificar a la ciencia como un subproducto (o como un caso particular) de la filosofía, lo que contraviene el famoso aforismo de Bertrand Russell“ciencia es lo que sabes; filosofía es lo que no sabes”, el cual, convenientemente corregido, quedaría así: “una parte de la ciencia es lo que sabes;  filosofía es lo que sabes y lo que no sabes”. Quizá resulta ahora conveniente reforzar  este vínculo recordando que en los albores de la filosofía no existía diferenciación alguna entre ambas disciplinas, teniendo todos los filósofos categoría de “sabios”, como bien nos demuestra Aristóteles con su extenso catálogo de libros dedicados indistintamente a ambas, con atención a temas tales como física, biología, anatomía, fisiología, meteorología, lógica, política, ética, poética, etc., etc.. Paradójicamente, tras más de dos milenios en los que se había abierto una especie de abismo cultural entre ambas, con la llegada de la relatividad y la física cuántica (por estar sobradamente confirmadas y aceptadas no las calificamos de “teorías”) se ha producido un acercamiento, que podríamos calificar como un cierto retorno a los orígenes. Retomaremos este tema más adelante. 

Si lo hecho hasta ahora no ha sido filosofar, veamos si a partir de ahora lo conseguimos. Seguimos opinando. Pero... ¿qué estamos haciendo?¿qué significa opinar? Opinar representa siempre elegir entre distintas opciones, ya sean externas o de producción propia. Una opinión es un producto de la mente. Es el resultado del procesomental iniciado por la búsqueda de respuesta(s) a una cuestión concreta como consecuencia de que la consideramos abierta por nueva o por vieja y errónea. Opinar es tomar una decisión y, como tal, es un acto concreto. Es un producto inmaterial que puede quedarse así, como teoría no confirmada (ciencia teórica) o no refutable (escuela de pensamiento, ideología, etc.) o que, en caso de confirmarse, puede llegar amaterializarse en artefactos físicos a través de la ciencia práctica y de su hija, latecnología, por medio de sus brazos ejecutores, los ingenieros.

Ahora bien, ¿es una ligereza calificar a la filosofía de mera opinión? ¿tiene esta proposición algún soporte donde apoyarse? Veamos. Empezaremos comentando una cita de Richard Rorty, quien comienza así su obra “El giro lingüístico”:
 La historia de la filosofía está puntuada por revoluciones contra las prácticas de los filósofos precedentes y por intentos de transformar la filosofía en una ciencia, una disciplina en la que hubiera procedimientos de decisión reconocidos universalmente para probar tesis filosóficas. En DescartesKantHegel,Husserl, en el Wittgenstein del Tractatus y, de nuevo, en las Philosophical Investigations, se encuentra el mismo espectáculo de filósofos enzarzados en un debate interminable sobre el mismo tipo de cuestiones.
A esto, le podemos añadir las famosas descalificaciones del cascarrabias Schopenhaueren “Fragmentos sobra la historia de la filosofía” sobre las aportaciones de, entre otros,  Sócrates (“Me es difícil creer en la inteligencia de quien no ha escrito”), Platón (“Por lo tanto, si su recomendación de aislar el conocimiento y mantenerlo puro de toda comunidad con el cuerpo, los sentidos y la percepción, resulta contraria al fin, absurda y hasta imposible...”), Aristóteles (“Piensa con la pluma en la mano...”“hábil charlatán...”) y Hegel ("Charlatán, vulgar, sin espíritu, repugnante, ignorante,... fue tratado por los imbéciles como poseedor de la sabiduría universal”) y las medallas que se auto-concede (“Apenas hay un sistema filosófico tan sencillo y construido por tan pocos elementos como el mío”). ¿No resulta todo lo anterior opinión y más opinión? ¿Acaso no son filósofos opinando, es decir, filosofando? ¿No es, como afirma Rorty, todo un espectáculo, verlos “opinando” siempre sobre las mismas cuestiones?

Abunda en esta argumentación esta cita, también de Rorty“Desde que el método filosófico es en sí mismo un problema filosófico o, en otras palabras, desde que se adoptan criterios diferentes para la solución satisfactoria de un problema filosófico y se arguye en su favor desde diversas escuelas de filósofos, cada revolucionario filósofo queda expuesto al cargo de circularidad”. Y esta otra, definitiva: “Los intentos de reemplazar la opinión por el conocimiento se ven siempre frustrados por el hecho de que lo que cuenta como conocimiento filosófico, ello mismo parece ser objeto deopinión. Escuelas diferentes, criterios diferentes, opiniones diferentes ¡¡¡sobre lo mismo!!! De ahí la circularidad, el bucle recursivo.

Concluyendo. La filosofía es una teoría perpetua. A priori, es algo no confirmado, de la misma categoría conceptual que el Big Bang, las supercuerdas, el multiverso o la teoría del Todo. Del mismo modo que cada filósofo tiene su opinión particular sobre las grandes cuestiones físicas y metafísicas, cada científico mantiene su opinión sobre los grandes temas abiertos a nivel teórico, incluso, abandonado el determinismo newtoniano, en forma de distintas y numerosas interpretaciones sobre teorías confirmadas con incertidumbre probabilística intrínseca como la “moderna” física cuántica. Y esto último es una verdadera novedad (llevamos apenas un siglo de convergencia frente a más de dos milenios de divergencia). Pero hoy en día, nadie en su sano juicio discreparía del principio de Arquímedes, las leyes de Kepler o la ley de la gravitación universal. Sencillamente,no son opinables.

Las teorías confirmadas y aceptadas por la comunidad científica dejan de tener este nombre, aunque siguen siendo falsables y, provisionalmente, mientras no se refuten, son verdadero conocimiento. La filosofía en abstracto y las teorías no confirmadas no lo son. Son opiniones. Muy respetables, pero opiniones. Luego concluimos que los científicos teóricos modernos son, antes que nada, verdaderos filósofos, tesis apoyada en esta cita de John D. Barrow extraída de su obra “Teorías del Todo”: “Mientras los unificadores de épocas anteriores eran considerados por sus colegas como excéntricos solitarios, y tolerados por la brillantez de sus otras contribuciones a la física, los unificadores de hoy en día pueblan la corriente principal de la física y su número se va incrementando continuamente con los estudiantes jóvenes mejor dotados”. Bienvenidos a la galaxia de los “opinadores”, de los científicos-filósofos o de los filósofos-científicos (¿qué más da?), de los constructores de teorías que cuestionan la realidad “aparente”.

Por último, volviendo al tema, cuatro conceptos destilados: Cuando opinamos cuestionándonos la realidad, filosofamos. Cuando opinamos sobre una bebida refrescante, no. Y por ahí en medio, tenemos a la ciencia teórica prácticaopinión yconocimientoA priori, la filosofía es teoría, es opiniónA posteriori, es cultura, incluso sabiduría. Y en el proceso, parte de ella se incorpora al conocimiento.

Por descontado, todo lo anterior es, simplemente, una opinión.

sábado, 16 de marzo de 2013

VIDEO: El emotivo discurso de la senadora argentina que recibió Habemus Papam en plena sesión

VIDEO: El emotivo discurso de la senadora argentina que recibió Habemus Papam en plena sesión

viernes, 15 de marzo de 2013

SÓCRATES, UN LOCO DEL SABER.


Fiorenzo CAMPEOTTO L.

“…la clave del Éxito en todo individuo  consiste en lograr la autorrealización primero como persona y luego  en todos los proyectos de  vida.”


            En un encuentro de liderazgo empresarial, el expositor invitado cometió un grave error al atribuir la célebre frase de Descartes “pienso luego existo”  a Sócrates. Fue grande el asombro y, sobre todo que vino de una persona intelectual, pero quizás tuvo una pequeña confusión como humano: errar es válido y ratificar es lo correcto. Así que dije debo publicar con urgencia la biografía de este célebre filósofo griego para el público en general que siente inclinación por el conocimiento.
            
        Se desconoce con exactitud cierta fecha de su vida, el cual los historiadores de la Filosofía dan entre 470/469-399a.C.Hijo de un artesano escultor griego Sofronisco y de una humilde ama de casa Fenáretes quién después del fallecimiento de su esposo se dedicó para el sustento de su familia al oficio de partera. Gracias a esta labor de su madre, Sócrates implemento como método de la filosofía la mayéutica que consiste en hacer parir las ideas por medio de preguntas hasta llegar a una aproximación de la Verdad.

            Aprendió filosofía por medio de las disputas que se realizaban en las plazas públicas de Atenas; a su vez, poseía conocimientos de astronomía, matemáticas y música. Pero su gran pasión fue el estudio del hombre como ciudadano, por los graves problemas que atravesaba su ciudad natal en el aquel tiempo. El desarrollo de la metrópolis debilitaban el respeto a las leyes y buenas costumbres del ciudadano, la imposición de un nuevo sistema educativo que rompían el hilo histórico y cultural de los ciudadanos;  por lo tanto, Sócrates quiso imponer un  nuevo modelo de hombre como ciudadano concreto dentro de su idiosincrasia cultural ateniense.

            Durante los años 400-399 Sócrates fue condenado  a muerte bebiendo la cicuta por negarse a honrar a los dioses de la ciudad e introducir nuevos demonios, además le culparon de corromper a los jóvenes;  pero la verdad es  que criticaba duramente  a los que faltaban  su propia cultura y costumbres y, tan solo,  se dedicaba a enseñar a los jóvenes a pensar y a conocer la propia realidad.

            Sócrates no dejo nada escrito, solo sus enseñanzas en charlas dictadas en las plazas de Atenas a todas personas que querían encontrarse en sí mismos y descubrir la fuente de la Virtud. Persuadir y disuadir era su cualidad como filósofo, de estos atributos, en la contemporaneidad, surge la Orientación Filosófica o Filosofía Práctica.

            Sócrates descubre que en toda sabiduría existe una limitante: nunca se completa el conocimiento y las experiencias; por tal razón es considerado como el sabio de los sabios por la célebre frase “solo sé que no se nada”. El sabio es el que sabe que no sabe nada.

El único saber fundamental que debe conocer todas personas, es el conocerse a sí mismo: “conócete a ti mismo”. Además, el ser humano debe cuestionar una sola realidad: conocer el Bien. Solo así, para este gran filósofo, puede el hombre conseguir la Felicidad, pero una felicidad interna llena de amor y paz, no un goce en las cosas banales del mundo.

Traduciendo este pensamiento socrático aplicado a la realidad del mundo contemporáneo podríamos decir que la clave del Éxito en todo individuo  consiste en lograr  autorrealización primero como persona y luego  en todos los proyectos de  vida. Por lo tanto, para Sócrates todo ser humano posee la potencialidad para ser feliz en la Vida; los logros para y por el bien es factor de felicidad, todo lo que construimos en bien forma parte de ella. 

domingo, 3 de marzo de 2013

FIORENZO CAMPEOTTO L: ¿QUÉ ES EL FRACASO?

FIORENZO CAMPEOTTO L: ¿QUÉ ES EL FRACASO?: Fracaso no significa que somos unos fracasados. Significa que todavía no hemos tenido buen éxito Fracaso no significa que no hemos l...

¿QUÉ ES EL FRACASO?


Fracaso no significa que somos unos fracasados.
Significa que todavía no hemos tenido buen éxito

Fracaso no significa que no hemos logrado nada.
Significa que hemos aprendido algo

Fracaso no significa que hemos actuado como necios.
Significa que hemos tenido mucha fe

Fracaso no significa que hemos sufrido el descrédito.
Significa que estuvimos dispuestos a probar

Fracaso no significa falta de capacidad.
Significa que debemos hacer las cosas de distintas manera

Fracaso no significa que somos inferiores.
Significa que no somos perfectos

Fracaso no significa que hemos perdido nuestra vida.
Significa que tenemos buenas razones para empezar de nuevo

Fracaso no significa que debemos echarnos atrás.
Significa que tenemos que luchar con mayor ahínco

Fracaso no significa que jamás lograremos nuestras metas
Significa que tardaremos un poco más en alcanzarlas

DESCONOCIDO

Fuente: Psicología Emocional
02 de Marzo de 2013

jueves, 28 de febrero de 2013

EL CONOCIMIENTO DE LA EPOJE Y SU APLICABILIDAD EN EL ÉXITO


EL CONOCIMIENTO DE LA EPOJE Y SU APLICABILIDAD EN EL ÉXITO
Fiorenzo CAMPEOTTO L.
           
            
En el artículo pasado hemos tocado un poco el tema de la Epojé en la Fenomenología; ahora bien ¿qué tratará este tema? Y ¿qué relación tiene con el Éxito? 

El Epojé en griego significa “suspensión del juicio” frente algo que deseamos conocer. Para Sexto Empírico esta suspensión del juicio se traduce en “un estado de reposo mental por el cual ni se afirma ni negamos”. Es de suma importancia mantener nuestra mente en reposo cuando queremos investigar un tema para que, previas tesis sobre el elemento en cuestión, no puedan contaminar, vamos llamarlo así, al proceso cognitivo emitiendo prejuicios afirmativos o negativos en nuestra mente. 

Ahora bien, muchas veces no logramos lo deseado no porque es cuestión de suerte o del destino, o quizás no somos la persona idónea o solo nos conformamos en decir “no era para mí”; sino que mantenemos siempre una actitud mental de prejuicios traducidos en cuestionamientos banales sin pruebas o experiencias algunas. 

Los conocimientos previos que provocan prejuicios solo obstaculizan el avance al objetivo prescrito, al sueño deseado, el cual otro sacará provecho de esto y nos tomará ventaja. Las previas afirmaciones o negaciones generan temores y desmotivaciones para el alcance al Éxito bien sea profesional, laboral, económico, social o familiar, crean desconfianza en nosotros mismo y perdemos el norte de lo planeado. 

Para el fenomenólogo Husserl la suspensión del juicio va más allá del reposo mental, porque debe darse un cambio radical de mi propia “tesis natural”. Consiste en no cambiar la realidad, porque es imposible como tal, sino el cambio de consciencia frente al mundo causando el cambio de mi propia realidad. Por tal razón, para las personas del Éxito nos dicen que el mismo es un cambio de pensamiento que se proyecta al cambio de actitud y, por ende, al cambio de Accionar; es abrir un paréntesis de lo que soy hasta ahora para iniciar a ser lo que deseo y quiero lograr en mi vida. 

Para finalizar te pregunto ¿estás dispuesto a abrir un paréntesis ahora lo que eres para lograr a ser lo que quieres? Si responde afirmativamente, te invito a que empieces ahora a actuar y no espere que otro lo haga por ti.